En esta calle del mismo nombre se encuentra la iglesia de San Miguel Arcángel. De mitad del siglo XVIII, sirvió de esquema que más adelante siguieron la mayoría de las iglesias de su tiempo. Su estilo es lo que popularmente se conoce por Barroco Murciano.
En la fachada, sobre las pilastras se encuentran tres imágenes. San Pedro, con las llaves, y San Pablo, con pergamino, flanquean a San Miguel Arcángel con la espada levantada para acabar con los adversarios de Dios.
Más arriba podemos ver la torre que aparece ante nuestros ojos sin desentonar del conjunto, construida un siglo después que la iglesia, tras caerse la anterior.
Cruzando la portada nos encontramos una iglesia típica del barroco. De una nave, con capillas laterales comunicadas, en el crucero se levanta una cúpula hemisférica o de media naranja y a los pies el coro. No podemos dejar de resaltar el importante patrimonio de imaginería religiosa que guarda esta iglesia empezando por el retablo, donde destaca la escultura de San Miguel, obra de Nicolás Salzillo.
Sentémonos un momento para admirar la iglesia. Es probable que encontremos una novia vestida de blanco, ya que ésta es una de la iglesias más solicitada para celebrar bodas. Al lado se encuentra la Iglesia de San Esteban. Adosada al Palacio de igual nombre, hoy en día es utilizada como sala de exposiciones temporales. Un marco incomparable que realza cualquier obra de arte que se pretenda exponer.
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