Frente al río, se nos presenta la elegante fachada barroca del Palacio Almudí. El nombre árabe del palacio hace referencia al uso para el que fue construido, como depósito municipal de trigo. Tanto su aspecto como su función han ido variando a lo largo de su dilatada historia. Desde aquel lejano 1440, en el que se remataba la construcción del almacén y que hoy, en vez de cereal, alberga una interesante sala de exposiciones, además del Archivo Municipal.

La fachada se presenta con un doble cuerpo de ladrillo y de piedra, y si nos detenemos podremos contemplar el hermoso medallón adosado al muro. Esta escultura, conocida como la “Matrona del Almudí”, obra de Hernando de Torquemada, representa una mujer dando de mamar a un niño ajeno, símbolo de la caridad y hospitalidad murciana.

En el centro de la fachada, sobre cuerpo de sillería, hay un escudo real. Fue realizado para conmemorar el fin de las reformas de 1628, necesarias tras caer un nefasto rayo que destruyó parte del edificio. Bajo el escudo regio, está el de la ciudad, encima de la puerta. Esta portada abierta en el siglo XV, nos permitirá acceder a la sala de exposiciones. Una espléndida sala formada por pétreas columnas toscanas que sostienen un bonito artesonado de madera.

¡¡Pero cuidado!! no seamos atropellados por la escultura de Antonio Campillo, “La Venus de la Bicicleta”.

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