Situados en la plaza de Santa Catalina tenemos la Iglesia de igual nombre y el museo de Ramón Gaya, así como “El Triunfo de la Inmaculada”, obra de Juan González Moreno que preside el lugar desde el centro de la plaza.
Durante la Edad Media lugar de pregones, ejecuciones y reuniones concejiles o incluso el mercado de la seda. Unida con la Plaza de las Flores, sigue siendo centro de reunión del pueblo murciano por sus bares y terrazas.
Observemos los colores ocres de la iglesia de Santa Catalina. Es uno de los templos más antiguos de Murcia. En el S. XVI, sobre una mezquita árabe, se construye una iglesia morisca o mudéjar. Los mudéjares, musulmanes españoles que se quedaron a vivir en el territorio conquistado por los cristianos, crearon un estilo arquitectónico propio. Este estilo se caracteriza por la pobreza de sus materiales, utilizando el ladrillo tanto para construcción como para los elementos decorativos, las yeserías y la cerámica sobre todo para decoración, siendo la cubierta de madera.
Esta iglesia ha sufrido varias remodelaciones. La más profunda del s. XVIII, y las intervenciones en el siglo XX que cambian su fisonomía, pudiendo observar una variedad de estilos tanto en el interior como en el exterior.
En el interior encontramos una iglesia de nave única con pequeñas capillas laterales independientes, en la que podremos deleitarnos con La Dolorosa, de Francisco Salzillo, maestro de la imaginería barroca internacional.
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