Tres son los elementos a partir de los cuales se organiza esta Plaza Romea. El primero de ellos es el edificio del teatro del mismo nombre, una construcción de estilo ecléctico y una amplia fachada principal.La Iglesia de Santo Domingo, a cuyo interior se puede acceder por esta portada o por la del lado opuesto, en la Plaza de Santo Domingo. El último vértice de este triunvirato es el monumento a Fernández Caballero, el famoso compositor murciano de zarzuelas, con obras tan destacadas como “La Marsellesa” o “El lucero del alba”. Un autor que ha dado nombre al orfeón más numeroso del Levante, fundado en 1933, y que cuenta con secciones “peque”, infantil y juvenil.
Protegida por estos ejemplos del alto valor del patrimonio murciano, en la Plaza Romea tenemos otra muestra más del gusto por los espacios abiertos en Murcia. Lugares en los que uno puede sentarse, apartado del trajín urbano, donde las conversaciones y las risas nos acompañarán.
Esta plaza, situada a medio camino entre la ya mencionada calle Trapería y la Gran Vía, mantiene un carácter muy animado, al ser zona de paso habitual por el centro de Murcia. Además, es lugar de celebración de actos ciudadanos para llamar la atención sobre algún hecho concreto. Nosotros insistiremos en que preste atención a esos tres elementos tan llamativos de la Plaza Romea: el teatro, la iglesia y el monumento.
Antes de continuar su visita, le recomendamos hacer una pausa en el Café del Arco, una moderna cafetería, reformada en 2010, donde podrá deleitarse con sus genuinas tapas y sus exquisitos bocadillos, tanto en su innovador interior como en su soleada terraza exterior. Un espacio con un diseño muy singular, abierto y funcional, ideal para una pausa a cualquier hora del día.
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