Llegamos a la “Praza do Barquilleiro” levantada en homenaje a los artesanos que se iban antaño a vender barquillos a Madrid, y que representaban una importante contribución a la economía local. La escultura que contemplamos es una obra copia del original de cuya realización se encargó José Campo.
La escultura representa un barquillero de pie acompañado de un niño. Sorprende la mirada firme y lejana del adulto, rasgo del carácter en los hombres de la zona.
En esta misma plaza nos encontramos con el alojamiento de turismo rural “O Torgal”. Construida en los años 50 y restaurada recientemente, conserva la arquitectura típica de las casas construidas esos años por la zona. De estilo sencillo pero a la vez cómodo y agradable, nos ofrece seis habitaciones, una sala de estar con galería, y un salón con una pequeña cocina para autoservicio de los huéspedes.
Bajando la calle, el bar Pilar invita a adentrarse, sobre todo para disfrutar de un buen vino de la zona o de un café con una bica de Rosa, dependiendo del momento.
Después de este paseo vaya hacia el coche y tome la carretera en dirección a Vilariño Frío.
En esta ruta a través de sinuosas carreteras, admiraremos los paisajes que generan los cañones del río Sil, visitaremos pueblos singulares de montaña, tan diferenciados de los de la ribera, algunos nos parecerá que están colgados de la montaña, en ellos encontraremos pequeñas ermitas, cada una con su historia que nos trasladarán a épocas remotas y nos harán recordar leyendas del medievo.
Nos dirigimos a Teimende, aquí hallaremos la primera ermita de nuestra ruta.
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