Estamos en Fondo de Vila. En este sitio, perviven las casas de antaño y se respira tradición, la fuente de piedra o el antiguo horno- sequeiro, nos llevan a siglos pasados.
Estamos delante de un “Sequeiro”, palabra gallega que podríamos traducir por “secadero” aunque en este caso también desempeña la función de horno.
Hemos destacado la importancia de la castaña como alimento base ya desde tiempos antiguos. No olvidemos que la castaña es un fruto de temporada, por lo que se necesitaba un lugar donde se conservase. Podemos imaginarnos como es este proceso de recogida y conservación de la castaña hasta su consumo  si analizamos las fases del procedimiento. Tras la cosecha de octubre, los frutos se llevaban al sequeiro, construcción de piedra de dos plantas. Se depositaban las castañas en la planta superior en el “canizo”, que tiene como suelo listones separados que permiten la llegada del calor. De esta forma, el calor producido por la lumbre de la planta inferior ayuda a despegar la piel de la castaña. Después, en la”pisa” se termina de separar la piel interior para que se puedan conservar. Al término de una o dos semanas, las castañas, se colocan en las arcas, hoy en día en  sacos, para conservar y comer después con leche, chorizo, huevos fritos, como dice la tradición, o como acompañamiento de la caza en la nueva cocina.
Pensando en el sabor de la castaña, seguiremos el camino hasta encontrar una casa tradicional gallega, correspondiente a nuestra siguiente etapa.

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