Desde esta zona de la bahía podemos disfrutar de excepcionales panorámicas de la naturaleza. La apacible cara de la vecina Hondarribia, no nos hace intuir que al otro lado se encuentran los quebradizos e imponentes acantilados de más de doscientos metros de altura, donde las olas al romper, ganan la batalla al terreno.Sobre ellos, se levanta el Monte Jaizkibel, de un verde intenso, formado por una flora muy particular, poco usual en el resto de Europa y con alguna especie propia de la zona, como el sapo corredor.Aquí, las colonias de gaviotas patiamarillas sobrevuelan las ruinas de varios fuertes construidos durante las guerras carlistas: el de San Enrique, Guadalupe o el fuerte Lord John. Todos ellos actuaban como centros defensivos durante este período, para proteger puntos estratégicos como el cercano Puerto de Pasaia, así como monumentos prehistóricos, como los dólmenes de Izkulin y Jaizkibel Dos, que datan del año dos mil antes de Cristo.
Aún no hay comentarios.
Suscripción RSS a los comentarios de esta entrada. TrackBack URL