Iniciamos en este punto, nuestra ruta Hendaya en GPS, un recorrido en el que nos acercaremos a su pasado, su presente y su futuro, conociendo todos esos aspectos que han hecho de esta villa uno de los destinos favoritos de veraneo.
En primer lugar, se extiende ante nosotros la Playa de Hendaya. tres kilómetros de fina arena blanca que separan el mar Cantábrico del Boulevard de La Mer. La presencia de surfistas entre los rompientes de las olas forma una estampa habitual del arenal, ya que aquí encuentran un inmejorable escenario donde disfrutar practicando este deporte, muy arraigado en toda la región.
En el otro extremo, donde termina el paseo, alcanzamos a ver Las Gemelas, dos grandes rocas que sobresalen del mar. La leyenda del lugar cuenta que estas rocas, que hoy son uno de los iconos de la ciudad, llegaron aquí por mediación del gigante Roldán. El coloso quería destruir Bayona, por lo que lanzó desde Aiako Harria una enorme piedra. Pero, al resbalar, erró en su intento y la roca cayó en el mar, partiéndose en los dos pedazos que hoy se pueden ver desde el Boulevard de la Mer, desde el Domaine d’Abbadia e incluso desde el territorio de Hondarribia.
Junto a ellas, comienza el Domaine d’Abbadia, la gran reserva natural con la que cuenta Hendaya. Más de veinticinco kilómetros cuadrados de senderos por los que pasear, rodeados de las bellas vistas que nos ofrece la costa vasco-francesa.
Allí, entre el color verde que inunda este litoral, se levanta el Castillo d’Abbadia. Una magnífica construcción de mediados del diecinueve, proyectada por el arquitecto Viollet Le Duc, por encargo de Antoine d’Abbadia. Con aspecto de castillo medieval, contribuye, como una pieza más de un puzzle, a crear un conjunto paisajístico de gran encanto por entre el que merece la pena perderse. Aquí, además, da comienzo el Sentier du Littoral, que va hacia Bidart.
Además de su gran valor ambiental, su posición, junto a la playa, lo hacía muy valioso desde el punto de vista estratégico y militar. Durante la Segunda Guerra Mundial, por ejemplo, fue cuartel general nazi. En sus acantilados dispusieron bunkers con cañones de largo alcance en previsión que el desembarco aliado se hiciera en ese lugar.
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