En torno a la iglesia de San Vicente, se ubicó lo que en otro tiempo fue el barrio de pescadores. Lo que hoy es una animada zona de Hendaya, fue en su día el lugar donde se centró la vida de la gran mayoría de los hendayeses que se dedicaban a la pesca.
Cercano al Puerto Caneta, anteriormente lleno de vida, pero hoy ya en desuso, fue creciendo este barrio en el que todavía percibimos el sabor típico de las casas de este gremio. Y entre ellas, la de un conocido personaje de la historia de Hendaya, Pierre Loti, un marino y escritor de quien conservamos su vivienda, la Bakar Etxea, ejemplo singular de construcción de influencia vasca. Entre las estrechas callejuelas del barrio y las vistas de la bahía en la zona del puerto, se puede disfrutar de un entorno singular que mantiene viva la esencia del viejo Hendaya.
Las calles siguen conservando los nombres originales que en su día les fueron asignados: Chipirons, Du Port o Pecheurs, no dejan lugar a dudas acerca del lugar donde nos encontramos. Continuaremos bordeando el Bidasoa, donde veremos los restos de la antigua muralla de la villa y la parte más alta de Hendaya, el monumento a los Caídos de las dos Guerras Mundiales. Así llegaremos a la casa de Pierre Loti.

En torno a la iglesia de San Vicente, se ubicó lo que en otro tiempo fue el barrio de pescadores. Lo que hoy es una animada zona de Hendaya, fue en su día el lugar donde se centró la vida de la gran mayoría de los hendayeses que se dedicaban a la pesca.Cercano al Puerto Caneta, anteriormente lleno de vida, pero hoy ya en desuso, fue creciendo este barrio en el que todavía percibimos el sabor típico de las casas de este gremio. Y entre ellas, la de un conocido personaje de la historia de Hendaya, Pierre Loti, un marino y escritor de quien conservamos su vivienda, la Bakar Etxea, ejemplo singular de construcción de influencia vasca. Entre las estrechas callejuelas del barrio y las vistas de la bahía en la zona del puerto, se puede disfrutar de un entorno singular que mantiene viva la esencia del viejo Hendaya.Las calles siguen conservando los nombres originales que en su día les fueron asignados: Chipirons, Du Port o Pecheurs, no dejan lugar a dudas acerca del lugar donde nos encontramos. Continuaremos bordeando el Bidasoa, donde veremos los restos de la antigua muralla de la villa y la parte más alta de Hendaya, el monumento a los Caídos de las dos Guerras Mundiales. Así llegaremos a la casa de Pierre Loti.

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