El Barrio de los Pescadores,la Marina, es, junto con el Casco Viejo, uno de los lugares más originales y característicos de Hondarribia. Las coloridas casas y el trazado de sus calles nos hablan de un barrio marinero, que vivía por y para el mar. Las primeras viviendas construidas en La Marina se levantaron alejadas de la costa, para evitar las consecuencias de mareas y temporales. A medida que el barrio crecía, se fueron creando ensanches que, desde el siglo diecinueve, han ganado terreno al mar. En ellos se levantaron nuevas líneas de casas muy próximas al borde marítimo, hecho que obligó a levantar un muro a modo de rompeolas por delante de la calle San Pedro, del que prácticamente no quedan vestigios.
Todo el barrio se situó a extramuros, con comercio propio desde mediados del siglo diecinueve. Fue entonces cuando se rompió la norma, con más de ocho siglos de antigüedad, que establecía que ninguna edificación levantada fuera de las murallas de Hondarribia podía estar construida en piedra. Éstas debían alzarse con materiales livianos, para evitar que fuesen utilizadas como posibles puntos de defensa por las tropas invasoras. Además, en La Marina no se podían abrir tiendas o despachos de víveres, para que, en caso de ataque sorpresa, se dejaran alimentos que pudiesen servir de avituallamiento al enemigo. Históricamente las compras tenían que realizarse intramuros. Las constantes protestas de la Cofradía de Pescadores al Ayuntamiento para que dichas normas fuesen eliminadas, terminaron en el siglo diecinueve, momento en el que se autorizó el comercio en la zona de La Marina.
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