Retomamos nuestra visita por la Calle San Nicolás. Las viviendas que ocupan la numeración impar de San Nicolás guardan una sorprendente similitud: todas ellas se construyeron sobre solares de ocho por doce metros cuadrados, y tienen la misma estructura en la fachada: balconadas coloridas y dos huecos del mismo tamaño por altura. La primera planta está construida a base de piedra arenisca y madera en los dos cuerpos siguientes. Estos dos son en voladizo, sobresaliendo hacia la calle respecto a la línea de fachada.
Encontraremos en esta calle impresionantes casas como la de Mugarrieta o la de Acelga, en el número ocho. Fue ésta la casa natal, en el siglo dieciséis, de Juan de Acelga, autor del primer tratado de sastrería publicado en el mundo, en mil quinientos ochenta. Antiguamente, se encontraba aquí la carpintería Sagarzazu, hoy desaparecida. En la esquina con la calle Juan de Laborda estaba, a principios del siglo veinte, la primera funeraria de Hondarribia, de Francisco Piñeiro. En ella se producía una peculiar estampa: “la mujer que trabajaba para la funeraria salía, cada vez que los servicios eran requeridos, vestida de riguroso luto y portando en la cabeza el ataúd, aún vacío, en dirección al hogar donde se encontrase el fallecido.”
Unos pasos más adelante, nos encontraremos con la Casa Eguiluz, o de Doña Juana la Loca, por haber pernoctado en ella la reina con Felipe el Hermoso en mil quinientos dos. Es de estilo renacentista, con fachada de sillares almohadillados, y escudo bajo dosel triangular cuartelado con la leyenda “De las órdenes de Fuenmayor”.
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