La Calle de Santiago es la vía que comunica el Casco Antiguo con la Calle de San Pedro, que nos adentra en La Marina. Las impresionantes fachadas que sobresalen a ambos lados, con aleros de piedra labrada y balconadas de madera nos conducen a las viviendas populares del barrio marinero, muy diferentes a las señoriales del Casco Viejo. Un ejemplo es la Casa Salados Samo, del siglo dieciocho. Se trata de una casa de pescadores, alineada con la calle San Pedro, declarada Monumento Nacional. Cuenta con un tejado a dos vertientes, amplio alero, balcón corrido con antepecho de madera pintado y un escudo cuartelado empotrado en fachada, rodeado de geranios prácticamente todo el año.
Al final de la calle de Santiago, contrasta lo tradicional y lo moderno. Allí nos encontraremos con las escaleras mecánicas que conducen a Sokoa y a la rehabilitada ermita de Saindua, y de ahí, al Santuario de la Virgen de Guadalupe.
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