Estamos a punto de comenzar la ruta urbana a través de una ciudad con casi mil años de historia, Hondarribia. A lo largo de treinta puntos de interés, pasearemos por el barrio de pescadores y el casco histórico, descubriremos historias de sus gentes, disfrutaremos de su maravillosa gastronomía, conoceremos las técnicas defensivas de antaño y nos sorprenderemos con el pasado ballenero de la antigua villa, ciudad desde mil seiscientos treinta y ocho.
Hondarribia, llamada así oficialmente desde mil novecientos setenta y nueve, significa en euskera “el vado de arena”. Fundada en mil doscientos tres en la zona más oriental del territorio histórico de Gipuzkoa, su jurisdicción comprendía, hasta el siglo dieciocho, las cercanas poblaciones de Lezo, Pasaia e Irun. Su codiciada situación estratégica, en el estuario del bajo Bidasoa, hizo que sufriera asedios, invasiones e incendios, que obligaron a su reconstrucción en varias ocasiones.
Su casco antiguo cuenta con numerosos elementos que reflejan su importancia como plaza fuerte, como las puertas de acceso, las murallas y los baluartes defensivos. Su heroica resistencia a los ataques de los que fue objeto, le valió el título honorífico de “Muy noble, muy leal, muy valerosa y muy siempre fiel”.
Las calles, empedradas, conservan su trazado rectangular original, manteniendo alguna su antiguo nombre gremial, como Denda Kalea y Harategi Kalea. En el pasado, la comunidad de los carniceros y sus despachos, se convirtieron en la más importante de Hondarribia, siendo la primera en ocupar una calle propia, y logrando gran fama fuera de la ciudad.
Sus edificios nos ayudarán a conocer parte de su historia, como el Castillo de Carlos Quinto, hoy Parador de Turismo de Hondarribia, la Casa Eguiluz, los palacios de Casadevante o Zuloaga o la Iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción y del Manzano.
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