Las principales señas diferenciadoras que marcan el paso del Casco Histórico a la Marina se encuentran el tipo de viviendas allí levantadas y el trazado de sus respectivas calles. Las casas que conforman la zona histórica de la ciudad tienen un marcado estilo medieval. Se trata de edificaciones levantadas en mampostería caliza, de planta baja y dos alturas, adosadas lateralmente, salvo contadas excepciones exentas, ubicadas en parcelas prácticamente cuadradas. La distribución de las calles que configuran el Casco Histórico no seguía un trazado regular, sino que se su dibujo se adaptaba al límite de las murallas.
Sin embargo, las casas y calles de los barrios marineros a los que estamos a punto de acceder conservan una serie de características definitorias que las hacen únicas. En el caso de las viviendas, constaban de dos plantas, construidas en madera y ladrillo, con balcones corridos, pintadas con colores vivos. El vistoso colorido de las viviendas de la Marina es su símbolo de identidad. Éstas se levantaban con planta rectangular, de fachada estrecha y cuerpo ancho hacia la parte trasera de la calle. De este modo, se podían construir más viviendas en un solo tramo de calle. Las vías que conforman La Marina corren paralelas a la línea de la costa, en largas hileras. Las edificaciones más antiguas son las que encontraremos pegadas a la montaña, y las más cercanas a la costa han sido levantadas ganándole terreno al mar.
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