La muralla de Hondarribia fue construida en la Alta Edad Media, por orden de Sancho Garcés Segundo, apodado “Abarca”, rey de Pamplona. Durante siglos ha sufrido innumerables transformaciones y mejoras defensivas, hasta el siglo dieciocho, en el que la zona este, orientada hacia Francia, fue destruida. En el lado oeste aún pueden observarse numerosas perforaciones consecuencia de los cañonazos recibidos desde Zuloaga-andi. La Paz de Basilea, firmada entre Francia y España en mil setecientos noventa y cinco, evitó que las murallas fuesen reventadas por los sitiadores de la Convención. La muralla, realizada en mampostería caliza, conserva a día de hoy la Puerta de Santa María, con su fisonomía actual desde abril de dos mil diez, con restos romanos al descubierto, que da acceso a Kale Nagusia, y la Puerta de San Nicolás, por la que se entra a la calle del mismo nombre. Se mantienen alrededor de la muralla cubos, baluartes y fosos que, en su momento, contribuían a mejorar la defensa de la fortaleza, de los que, a día de hoy, sólo se conservan el Cubo de Santa María, los baluartes de la Reina, Santiago y San Nicolás y su revellín.
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